La profesionalización e historia del
Tercer Nivel Nacional
La
segunda división profesional del fútbol chileno de por sí ya causa
resquemores por el solo hecho de tener un nombre bastante largo y
confuso, puesto que no logra diferenciarse de la actual primera B que
representa al segundo escalafón nacional de divisiones de futbol de
Chile. Esta idea nace luego de una propuesta de los Presidentes de la
ANFP en el 2011, que se gestaría finalmente tras la aprobación de
42 votos a favor y 8 en contra, por lo tanto este nuevo campeonato
ocuparía el tercer escaño en desmedro de la antigua y vilipendiada
Tercera División.
Esta
división tenía estipulado contar con doce clubes, de los cuales
seis serían filiales y seis clubes que alguna vez pertenecieron en
calidad de socios a la ANFP, por lo cual muchos clubes con tradición
en el medio podrían sumarse al ''profesionalismo''.
Los
beneficios que les podía generar este ascenso a aquellos clubes que
dejaban el amateurismo eran inscribir divisiones menores, presentar
plantilla de jugadores con edad máxima 25 años y cuatro refuerzos
sin limite de edad e incorporar a dos foráneos. Sumado al gran
premio que era el ascenso a la Primera B. Situación que quedó en
tela de juicio puesto que los intereses de la ANFA estaban de lado de
mantener el cupo a la B. Clubes como Ovalle, San Antonio, Fernandez
Vial, Trasandino, Iberia, Colchagua, Temuco, Osorno y Valdivia
retiraron las bases, pero la amenaza impuesta por la ANFA a aquellos
clubes que tomaran los requisitos y no cumplieran con el cuaderno de
cargos que se exigía no podían retornar a Tercera.
La
primera temporada de esta liga estuvo conformada por Melipilla,
Fernandez Vial, Iberia, Temuco, Osorno y Copiapó, que venía de
descender y que a la postre sería el ascendido. El escándalo de
aquel año fue la inclusión de SADP Fernandez Vial, tras un quiebre
interno en la institución de la región del Bio-Bio. El siguiente
paso polémico fue la desafiliación de Osorno puesto que canceló el
pago de inscripción, debiendo desaparecer de aquella liga y de la
tercera división.
Un
primer año colmado de dudas y manejos administrativos en torno a
esta división que de profesional solo obtuvo el nombre.
El
primer torneo contó con un fase nacional, luego un torneo grupal
donde jugaban clubes profesionales y otro de filiales donde jugaban
todos contra todos. Posterior se jugaba el ascenso a Primera B, donde
el primero y el segundo de Segunda División enfrentarían al primero
y segundo de la Tercera División. El vencedor de aquella justa fue
Copiapó tras vencer a Linares por un global de 4 a 2.
La
siguiente temporada se jugaría el campeonato de Transición, esto
debido al ajuste al calendario europeo que tendría el futbol
nacional. En esta versión que disputaron 12 clubes, 4 de ellos
filiales y 8 profesionales, dio como campeón a Iberia que tras las
22 fechas disputadas acumuló el mayor puntaje debiendo pelear el
medio cupo a Primera B cayendo nuevamente ante Copiapó en la
repesca.
En
esta edición participaron: Puerto Montt, San Antonio Unido, Linares,
Trasandino, Melipilla, Temuco, Iberia y Valdivia. Sumado a las
filiales de Colo-Colo, Unión Española, Ñublense y Audax Italiano.
Curiosamente
el ascendio de aquel campeonato fue el cuarto lugar de aquel
certamen, Deportes Temuco, debido a que se fusionó con el equipo que
es dueño el goleador de la selección chilena, Marcelo Salas, Unión
Temuco.
El
fuerte murmullo en redes sociales alertaba del poco fútbol que
entregaban las filiales que jugaban el torneo, argumentando que no
servían de nada y hacían poco atractivo el campeonato. Pero la
expectación de los hinchas de los ocho clubes profesionales quedó
en nada y los mismos participes de la edición pasada se tomaban el
certamen 2013-14. Antes del inicio del campeonato, Malleco Unido fue
aceptado desde tercera division en calidad de club invitado y
Mejillones, Ovalle y La Pintana quedarían esperando su oportunidad
tras ser rechazadas por el ente máximo del futbol nacional.
Iberia
fue el campeón de dicho campeonato que comenzó en agosto del 2013 y
finalizó en abril del 2014, con 48 puntos en 22 partidos jugados.
Logrando el anhelado ascenso a la primera B tras 3 intentos fallidos
y 20 años de espera en el tercer nivel. San Antonio Unido y Puerto
Montt pelearon palmo a palmo la primera plaza, pero no pudieron.
Melipilla, Valdivia, Trasandino y Linares se mantenían, a pesar de
que a este último lo promoverían a tercera división, pero se
revocó aquella decisión. Las filiales no fueron aporte, debido a
que aparecieron del puesto 8 hasta el 12 a excepción de Malleco
Unido que quedó noveno.
La
cuarta y actual presente edición de la segunda división profesional
determinó por eliminar a los equipo B de primera división y contar
con doce clubes profesionales. Los equipos provenientes de Tercera
fueron Mejillones, La Pintana, Ovalle y Quilicura que cambió de
nombre a Deportivo Maipo-Quilicura. Sumado al descendido Naval de
Talcahuano por no pago de deudas.
Esta
versión del campeonato, mucho más ordenada que los anteriores y más
atractiva por lo demás para los hinchas, está ordenada primero en
una fase de grupos a nivel zonal en partidos de ida, luego la etapa
nacional, la segunda vuelta de la fase zonal y nacional. El equipo
que finalice primero ascenderá de forma automática a Primera B y el
último se incorporará a Tercera División 2015-16.
Debido
al ajuste de hace un año atrás en el certamen de Transición, la
Tercera no se ajustó al calendario teniendo vacíos de fechas, donde
el termino de sus campeonatos son a comienzos de segunda división.
Hasta hace poco, Deportes Colchagua selló su regreso al
profesionalismo, pero su incorporación se tendrá que dar hasta el
campeonato 2015-16, al igual que Deportes Santa Cruz que podría
ascender si vence a Marga Marga el fin de semana. Un claro nivel de
desajuste y poca comunicación entre la ANFP y la ANFA.
La tercera división
que ahora representa al cuarto nivel del fútbol nacional, está
alejada de ceñirse de profesionalismo tras las nulas tratativas que
hay en mejorar el sistema de esta división. Partiendo desde las
fechas de inicio hasta el nivel de gramado de las canchas y sueldos
de los jugadores. Colchagua y Santa Cruz (si es que asciende) tendrá
de parón de temporada casi un año, lo que provocará que sus
jugadores finalizado este campeonato queden merodeando de manera
libre, debiendo muchos sumarse a las filas del Sifup o tomar un rumbo
distinto al balompié. El otro ítem a destacar es el centralismo que
hay en esta división, donde la mayoría de los clubes participantes
son de la región Metropolitana y O'higgins, donde la aparación de
equipos de comunas más alejadas representa complicación por el
costeo de pasajes, alimentación y estadía.
Lo que mantiene viva
a esta división es lo folklórico de la relación hincha, historia y
club.
En tanto la Segunda
División de por sí ofrece a sus jugadores contratos profesionales,
la chance de tener series inferiores en cuatro categorías distintas
y la continuidad de ir al ritmo de los torneos nacionales a excepción
de la Copa Chile que solo contempla a los 32 clubes insertos en
Primera A y B. Otros itemes a destacar son las plazas de fútbol que
se dan, como lo son Puerto Montt con el estadio Chinquihue y sus casi
30 años de historia, Naval y su oportunidad de enmendar sus dramas
económicos, y a clubes emergentes como Valdivia, San Antonio Unido,
Malleco Unido, Ovalle, Melipilla y Linares que intentarán
posicionarse en lo alto. Más las nuevas plazas como son Mejillones,
La Pintana y Maipo Quilicura.
Un torneo que de a
poco ha ido creciendo en profesionalismo y que ha ido concretando ese
concepto en los clubes que militan en el último escalafón previo al
abismo del amateurismo.