martes, 18 de noviembre de 2014

La resurección en los clásicos del amateur

La profesionalización e historia del Tercer Nivel Nacional

La segunda división profesional del fútbol chileno de por sí ya causa resquemores por el solo hecho de tener un nombre bastante largo y confuso, puesto que no logra diferenciarse de la actual primera B que representa al segundo escalafón nacional de divisiones de futbol de Chile. Esta idea nace luego de una propuesta de los Presidentes de la ANFP en el 2011, que se gestaría finalmente tras la aprobación de 42 votos a favor y 8 en contra, por lo tanto este nuevo campeonato ocuparía el tercer escaño en desmedro de la antigua y vilipendiada Tercera División.
Esta división tenía estipulado contar con doce clubes, de los cuales seis serían filiales y seis clubes que alguna vez pertenecieron en calidad de socios a la ANFP, por lo cual muchos clubes con tradición en el medio podrían sumarse al ''profesionalismo''.
Los beneficios que les podía generar este ascenso a aquellos clubes que dejaban el amateurismo eran inscribir divisiones menores, presentar plantilla de jugadores con edad máxima 25 años y cuatro refuerzos sin limite de edad e incorporar a dos foráneos. Sumado al gran premio que era el ascenso a la Primera B. Situación que quedó en tela de juicio puesto que los intereses de la ANFA estaban de lado de mantener el cupo a la B. Clubes como Ovalle, San Antonio, Fernandez Vial, Trasandino, Iberia, Colchagua, Temuco, Osorno y Valdivia retiraron las bases, pero la amenaza impuesta por la ANFA a aquellos clubes que tomaran los requisitos y no cumplieran con el cuaderno de cargos que se exigía no podían retornar a Tercera.
La primera temporada de esta liga estuvo conformada por Melipilla, Fernandez Vial, Iberia, Temuco, Osorno y Copiapó, que venía de descender y que a la postre sería el ascendido. El escándalo de aquel año fue la inclusión de SADP Fernandez Vial, tras un quiebre interno en la institución de la región del Bio-Bio. El siguiente paso polémico fue la desafiliación de Osorno puesto que canceló el pago de inscripción, debiendo desaparecer de aquella liga y de la tercera división.
Un primer año colmado de dudas y manejos administrativos en torno a esta división que de profesional solo obtuvo el nombre.
El primer torneo contó con un fase nacional, luego un torneo grupal donde jugaban clubes profesionales y otro de filiales donde jugaban todos contra todos. Posterior se jugaba el ascenso a Primera B, donde el primero y el segundo de Segunda División enfrentarían al primero y segundo de la Tercera División. El vencedor de aquella justa fue Copiapó tras vencer a Linares por un global de 4 a 2.
La siguiente temporada se jugaría el campeonato de Transición, esto debido al ajuste al calendario europeo que tendría el futbol nacional. En esta versión que disputaron 12 clubes, 4 de ellos filiales y 8 profesionales, dio como campeón a Iberia que tras las 22 fechas disputadas acumuló el mayor puntaje debiendo pelear el medio cupo a Primera B cayendo nuevamente ante Copiapó en la repesca.
En esta edición participaron: Puerto Montt, San Antonio Unido, Linares, Trasandino, Melipilla, Temuco, Iberia y Valdivia. Sumado a las filiales de Colo-Colo, Unión Española, Ñublense y Audax Italiano.
Curiosamente el ascendio de aquel campeonato fue el cuarto lugar de aquel certamen, Deportes Temuco, debido a que se fusionó con el equipo que es dueño el goleador de la selección chilena, Marcelo Salas, Unión Temuco.
El fuerte murmullo en redes sociales alertaba del poco fútbol que entregaban las filiales que jugaban el torneo, argumentando que no servían de nada y hacían poco atractivo el campeonato. Pero la expectación de los hinchas de los ocho clubes profesionales quedó en nada y los mismos participes de la edición pasada se tomaban el certamen 2013-14. Antes del inicio del campeonato, Malleco Unido fue aceptado desde tercera division en calidad de club invitado y Mejillones, Ovalle y La Pintana quedarían esperando su oportunidad tras ser rechazadas por el ente máximo del futbol nacional.
Iberia fue el campeón de dicho campeonato que comenzó en agosto del 2013 y finalizó en abril del 2014, con 48 puntos en 22 partidos jugados. Logrando el anhelado ascenso a la primera B tras 3 intentos fallidos y 20 años de espera en el tercer nivel. San Antonio Unido y Puerto Montt pelearon palmo a palmo la primera plaza, pero no pudieron. Melipilla, Valdivia, Trasandino y Linares se mantenían, a pesar de que a este último lo promoverían a tercera división, pero se revocó aquella decisión. Las filiales no fueron aporte, debido a que aparecieron del puesto 8 hasta el 12 a excepción de Malleco Unido que quedó noveno.
La cuarta y actual presente edición de la segunda división profesional determinó por eliminar a los equipo B de primera división y contar con doce clubes profesionales. Los equipos provenientes de Tercera fueron Mejillones, La Pintana, Ovalle y Quilicura que cambió de nombre a Deportivo Maipo-Quilicura. Sumado al descendido Naval de Talcahuano por no pago de deudas.
Esta versión del campeonato, mucho más ordenada que los anteriores y más atractiva por lo demás para los hinchas, está ordenada primero en una fase de grupos a nivel zonal en partidos de ida, luego la etapa nacional, la segunda vuelta de la fase zonal y nacional. El equipo que finalice primero ascenderá de forma automática a Primera B y el último se incorporará a Tercera División 2015-16.
Debido al ajuste de hace un año atrás en el certamen de Transición, la Tercera no se ajustó al calendario teniendo vacíos de fechas, donde el termino de sus campeonatos son a comienzos de segunda división. Hasta hace poco, Deportes Colchagua selló su regreso al profesionalismo, pero su incorporación se tendrá que dar hasta el campeonato 2015-16, al igual que Deportes Santa Cruz que podría ascender si vence a Marga Marga el fin de semana. Un claro nivel de desajuste y poca comunicación entre la ANFP y la ANFA.
La tercera división que ahora representa al cuarto nivel del fútbol nacional, está alejada de ceñirse de profesionalismo tras las nulas tratativas que hay en mejorar el sistema de esta división. Partiendo desde las fechas de inicio hasta el nivel de gramado de las canchas y sueldos de los jugadores. Colchagua y Santa Cruz (si es que asciende) tendrá de parón de temporada casi un año, lo que provocará que sus jugadores finalizado este campeonato queden merodeando de manera libre, debiendo muchos sumarse a las filas del Sifup o tomar un rumbo distinto al balompié. El otro ítem a destacar es el centralismo que hay en esta división, donde la mayoría de los clubes participantes son de la región Metropolitana y O'higgins, donde la aparación de equipos de comunas más alejadas representa complicación por el costeo de pasajes, alimentación y estadía.
Lo que mantiene viva a esta división es lo folklórico de la relación hincha, historia y club.
En tanto la Segunda División de por sí ofrece a sus jugadores contratos profesionales, la chance de tener series inferiores en cuatro categorías distintas y la continuidad de ir al ritmo de los torneos nacionales a excepción de la Copa Chile que solo contempla a los 32 clubes insertos en Primera A y B. Otros itemes a destacar son las plazas de fútbol que se dan, como lo son Puerto Montt con el estadio Chinquihue y sus casi 30 años de historia, Naval y su oportunidad de enmendar sus dramas económicos, y a clubes emergentes como Valdivia, San Antonio Unido, Malleco Unido, Ovalle, Melipilla y Linares que intentarán posicionarse en lo alto. Más las nuevas plazas como son Mejillones, La Pintana y Maipo Quilicura.

Un torneo que de a poco ha ido creciendo en profesionalismo y que ha ido concretando ese concepto en los clubes que militan en el último escalafón previo al abismo del amateurismo.