¿Qué? ¿Cómo llegué a Qatar? Eso
respondió Carlos Rojas al teléfono. Chascón le suelen apodar y ya es conocido
por utilizar aquel seudónimo en su camiseta.
La llamada se dio en noviembre de
2011, precisamente un lunes no recuerdo el día. Rojas venía de haber convertido
un gol en la victoria del Chelsea sobre el alicaído Wigan Athletic. Como todo
lunes, tuvo descanso para luego volver a entrenarse en el alto nivel de la liga
inglesa.
Esto da para largo, pero si tienes
tiempo de escucharme, te cuento. ¡Okay! Tengo una hora para llevar a cabo este
relato antes dedicar mis labores de papá.
Esto parte así, recuerdas que un
fin de semana anoté tres goles a Audax Italiano, parece que fue en mayo, eso
fue un par de meses previo a los juegos olímpicos donde ya estábamos
clasificados. A la salida del estadio se acerca un empresario, de esos que
dicen ser representar muchos jugadores y de gran nivel, me ataja y me dice –
soy Esteban Caglaro, un gusto-, dijo que tenía intenciones que pase a formar
parte de su agencia de jugadores y que nos juntemos a conversar durante la
semana. Al principio no le creí mucho, era desconfiado, acababa de romper lazos
con mi ex representante.
Me junto con él en un café
reconocido de Providencia, que hasta ese momento no lo conocía. Se sienta y
pide un capuchino, pregunta si quiero comer algo o beber, respondo si bien un
café normal me vendría bien.
Bueno Carlos o “Chascón” como te
dicen, he seguido tu carrera desde cerca, en el 2000 fuiste becado para hacer
una pasantía en el New York Metrostars de la débil liga de los Estados Unidos,
llegaste impresionar a los agentes de aquel campeonato porque pudiste debutar
con 16 años y jugar 10 partidos, más aún anotar un gol ante el Columbus Crew,
claro que no pudieron comprar tu pase por ser menor de edad y regresaste. Te comparaban
con la estrella Lance Thompson que la rompió en Corea – Japón.
Volviste a Chile para jugar en
Los Leones, pero te lesionaste y no alcanzaste a tener continuidad en el primer
equipo, aun así quemaste la etapa formativa del sub 17 y avanzaste al sub 20.
En 2002 pudiste ser jugador de recambio en Los Leones, pero pese aquello igual
lograste tener una convocatoria con la selección nacional, que si bien estaba
fuera del mundial debía empezar un proceso nuevo con jugadores jóvenes con
Jorge Serrano al mando.
Me sorprendía que supiera tanto
de mí. Poseía una carpeta con recortes de diarios y tenía un informe de mi
rendimiento firmado por el entrenador Glenn Noue y el preparador Rick Davies
del New York y por los entrenadores de Los Leones Fidel Cabrera, Esteban
Galindo y César Jara.
Luego me habla de mi paso por el
fútbol paraguayo, que mi ex agente Elizandro Saracchi me había prometido llegar
a Olimpia o Cerro Porteño, pero me dejó a medio camino en el Tacuary, le
respondo que no es necesario mirar en menos a ese equipo, me sirvió mucho y
allí pude jugar todo el 2003 como titular y consagrarme como uno de los
goleadores del plantel. Hice 14 goles en 21 partidos.
Imagina que esos goles hayan sido
en un club más grande, muchos clubes te pedirían, piénsalo. No quiero hablar de
Saracchi, pero ¿qué pasó con él? ¿Por qué no se esforzó en buscarte un club en
el ascenso argentino o en Brasil? Te trajo de vuelta. Pudo haber sido tu
consolidación en la selección, el año pasado no disputaste ningún partido con
la roja porque te centraste netamente en defender a tu club, lo cual no está
nada de mal pero siento que pudo haber sido más ambicioso.
Sus palabras convencían, yo
justificaba mi desempeño en Paraguay, siento mucho cariño por Tacuary y por técnico
Joel Caballero que confío en mí. Pero Los Leones me pidió de vuelta y se
esforzaron en mejorar mis condiciones económicas y ofrecerme el puesto de
titular. Josué Couto, quien era el entrenador me dijo – pibe, sos un 9 de área
que no estoy dispuesto a perder, si sos de la ficha del club, porqué querría
perderte-, me convenció y me quedé.
Aparte quería estar con mi
familia, era muy joven, debía estar un tiempo más con ellos para luego mandarme
a cambiar a otra ciudad si mi intención era ser futbolista.
Caglaro me tomó del hombro, me
dijo – tienes talento -, confía en mí y proyectemos tu carrera a 5 años en un
gran club de Europa. Al principio no sabía si creerle, me mostré
desconfiado, pero luego de hablarme de
Luis Rodríguez, Gabriel Paredes, Luzinho, Maikel Arrieta y Jefferson
Ayoví, futbolistas seleccionados de
Uruguay, Paraguay, Brasil, Venezuela y Ecuador me dejó claro que ellos
confiaron en él y que dieron el salto a Europa. Me dijo que confíe en él y
cuando esté seguro de firmar, que lo llame y que no me arrepentiría.
Mi club de ese entonces era Los
Leones que vivían una crisis económica, la quiebra era inminente, no sabían
cómo generar más ingresos, al menos yo estaba al día, me cuidaban como hueso
santo. Caglaro habló con el presidente del club Efraín Muñoz, éste me llamó un
día después de la práctica, antes que viajemos a Coquimbo. Carlos, tu rendimiento
es impecable, siempre cuando pasa esto vienen los equipos grandes de la
división y nos arrebatan jugadores, luego no los cuidan y terminan dando vuelta
por todo Chile, tu eres diferente. Además ya estamos peleando el título, para
que dar en bandeja la copa con un jugador como tú.
Muñoz me confesó que no quiere
venderme a ningún club grande de Chile, que al tener experiencia en Estados
Unidos y Paraguay yo debería dar el salto a algo más grande y que con el dinero
que hagan por mi pase pueden costear las deudas, pagar sueldos al plantel y a
los trabajadores del club, entre esos don Zacarías quien era el utilero y que
para él siempre fui su regalón, aparte serviría para conseguir un 9 de fuste en
Argentina y les permitiría pelear el título, ya sin más que acotar solo atiné a
aceptar. Sí don Efraín, creo que en junio ya debería estar cambiando de club,
pero sin antes quiero seguir siendo titular y anotar.
A Couto la noticia de mi posible
salida le cayó mal y me regañó, me dijo que en el fútbol hay pirañas de
representantes que te ofrecen el oro y el morro, me habló que su carrera de
futbolista terminó cuando le ofrecieron jugar en México y terminó abandonado
por 1 año, cuando le alcanzaba para jugar en un club del sur de España. Lo
mejor que podía hacer era mantenerme un año entero y de allí irme, me serviría
para disfrutar las fiestas con mi familia y luego marcharme.
No sabía qué hacer, mis papás
tampoco vivían un buen pasar económico, las deudas en el hogar eran pan de cada
día y se pronunciaban mes a mes, así que les hablé y les conté: firmaré
contrato con la agencia de Caglaro, me buscarán un club afuera de Chile, ojalá
de primera división y desde afuera les mandaré dinero. Mi padre lloró y dijo,
es parte de la vida, si crees que es posible hazlo, mi madre también se
emocionó y me dijo, otra vez te irás. Mi hermano menor César, el que ahora
juega en Everton me dijo –si te vas ¿me puedo ir contigo?-
Llegó mayo, ya había firmado con
Caglaro y me dijo que esperemos respuestas de los clubes donde me había
ofrecido. Me dijo que tenía en carpeta Brasil, Argentina, España, Dinamarca,
Austria y Qatar, del último país no sabía nada, es más le dije donde quedaba y él
me dijo que era un incipiente liga de medio oriente que es cementerio de
jugadores que alguna vez fueron estrellas, sin más le dije, espero que esa sea
la última opción.
A una semana previa a la apertura
del libro de pases en Chile, Caglaro me dice: Fiorentina, Messina y Lecce
preguntaron por ti, descartó Argentina por la crisis económica que tuvieron
hace unos años pero me dejó claro que Gimnasia y Esgrima y Colón de Santa Fe también
habían consultado. En Brasil, el ex jugador y entrenador Joao Escobedo del Sao
Paulo sub 20 quiso que vaya si o si pero a prueba, lo cual lo descartó de
frentón y del resto de países que había en órbita, solo estaba Qatar, la cual
dijo que era muy mala en lo deportivo pero muy rentable en lo económico.
A finales de junio dejé Chile,
después de los partidos por eliminatorias ante Venezuela (1-0) y el empate en
Santiago contra Brasil (1-1). Acompañé a Caglaro a Italia pero solo hubo
respuestas negativas, estuve a prueba dos semanas en el Treviso y no quedé.
Allá me enteré del infarto de mi abuelo, tuvo un accidente cardiovascular,
mucha pena e impotencia ¿imagina la impotencia de estar tan lejos de la familia?
Sabía que si no conseguía nada debía volver y bancármela como pueda, Couto me
había dicho que esto podía pasar.
En la pensión donde me quedé esas
semanas en Treviso conocí al uruguayo José Carracedo quien me apoyó esa semana,
era mayor que yo, tenía 28 y venía de jugar en dos clubes de su país. Un representante
me trajo acá hace un mes y quedé varado, me prometió firmar en Udinese, pero no
quedó en nada, de allí vine hasta acá haciendo oficios menores para mantenerme
y ahora aquí estoy, hablando con vos.
Carracedo era pelado, cejón, de
un metro sesenta y tanto, maceteado, jugaba de contención y su especialidad era
el juego brusco. En los entrenamientos del Treviso, ganaba en el juego aéreo
cuando era pequeño de estatura, corría todo lo que podía pero siempre el
temperamento le jugaba en contra, en un partido amistoso pegó una patada al 9
del equipo contrario y se armó tremenda batalla. Treviso no lo quería, debía
irse. Aguantaría hasta fines de junio para volver.
Se lo presenté a Caglaro cuando volvió a
Treviso, almorzamos pizza en un boliche y le dijo: ¿vos de qué jugás? Soy 5,
como Pablo Miranda del Madrid. Ah, ese que solo sabe pegar, y en qué clubes
jugaste en tu país – hice las inferiores en Nacional, luego renuncié para
terminar la escuela. Cumplí 18 y me sumé a Miramar Misiones donde estuve hasta
los 25, de allí partí a Boston River y luego la agencia Big World me ofreció
traerme a Italia, y bueno acá estoy. Pero vos sos loco, tenés casi 30 años y
pensás que jugarás en la Juve, Milan o Inter. Vos estás para jugar en Chile, si
querés te llevo de vuelta. No gracias amigo, quiero probar suerte este lado del
mundo. No puedo ofrecerte nada por ahora, pero si firmas conmigo, puedo hacer
que puedas jugar junto con Chascón en el mismo equipo. Ambos se comprometieron
y Carracedo firmó con él.
En tanto tu Carlos, queda solo
una opción y es Qatar, te ofrezco lo siguiente: vas junto con Carracedo por 1
año, serás titular, el club te servirá de trampolín para jugar en Grecia,
Turquía o Israel, jugarás la Champions de Asia, vas al mejor equipo del país y
tu sueldo allá será de 25 millones mensuales, más bonificaciones por partidos
jugados, goles, evitar amarillas y vivirás en un departamento cerca del
estadio. ¿Qué opinas?
Sabes, quedé en blanco. Por un
momento pensé que perderme en el desierto un tiempo era parte del sacrificio
que estuve dispuesto a hacer, Caglaro me señaló que un buen rendimiento allá
serviría para convencer al resto de los clubes que no convencí.
¿Qué hay de mí? Dijo el pelado.
Te tranquilizas que tendré que ver la forma en que convenzo a los árabes que
sos lo que necesitan.
Por teléfono hablé con Jorge
Serrano, el entrenador de Chile, previo a los juegos olímpicos de Grecia,
quedaban dos meses para la competencia. Quédate en Qatar, enfrenta tus miedos,
allá estás más cerca de Grecia, juega y rómpela, tienes tu cupo listo en la
roja, procura no lesionarte.
¿Tienes claro que ya no volveremos
a Chile si te digo que firmarás en Qatar? Me dijo Caglaro. Pero y mi ropa, mis
cosas… Para qué, te pagarán tanto que no sabrás que hacer con ese dinero,
después verás que haces, pero hoy por hoy, lo que tienes en tu maleta te
servirá para aguantar el primer mes en Qatar.
Llegamos a Doha, Carracedo me
hablaba de lo rústico del fútbol uruguayo. Che, vos sabes lo que es jugar en
una cancha que en algunos lados crece pasto y en otro es un tierral, creo que
no, bueno eso viví en la segunda. El venía de jugar en Miramar Misiones y
Boston River, un representante le ofreció jugar en Italia y tras pelear con él
quedó varado allá, así que trabajó en oficios menores para luego probarse en
clubes, así llegó a Treviso. Era un mediocampista de patas con sangre, un 5 que
solo quita y pega.
Al llegar allá, no entendí un
carajo el idioma, con Carracedo nos mirábamos y no sabíamos qué carajo hacíamos
allí, todos vestían túnicas blancas y se tapaban el pelo con pañuelos, casi
todos los varones barbones y las mujeres ocultaban su rostro.
Miren, en ese edificio de allá
firmaremos el contrato. Era muy alto. Nos pasó a buscar un taxista en un auto
de lujo, realmente no creía que pasaba. Al llegar a la oficina, allí estaban
los empresarios del club, muchas sonrisas, flashes y reporteros. En la primera
conferencia de prensa que me tocó dar me preguntaron ¿eres uno de los jugadores
promesas de Sudamérica, por qué elegiste Qatar para jugar? Atiné a responder – creo
que es la mejor liga de Asia y en unos años más pelearán por ser campeones
continentales-. No sé si me habrán creído, pero sirvió mucho para ganarme a la
afición de ese país.
En el SC Qatar compartimos con el
brasilero Cicerón Galhardo y el español Jesús Botina quienes no manejaban el
idioma pero si entendían las instrucciones del entrenador. Teníamos ciertas
limitaciones, era una cultura diferente pero ya mostraba grandes rasgos de lo
que sería, como lo es ahora, como una ciudad más de Europa en medio del
desierto.
Con la prima de firma de contrato
pagué el tratamiento que sufrió mi abuelo y alcanzó para saldar deudas en la
casa. Compartí departamento con Carracedo, que terminó siendo un gran amigo de la
vida y que en esos momentos más complejos el camino los pone sin más
resistencia alguna que sumarlos a tu familia.
Era un calor de mierda,
insoportable, no sabíamos qué carajo hacer en Doha, pero luego de un par de
semanas recorriendo la ciudad nos dimos cuenta que era como vivir en un gran
mall. Nos enseñaron inglés y aprendí la historia del club, que antes se llamaba
Esteghlal. El estadio Suheim bin Ahmad fue mi casa por ese período.
El entrenador era el marroquí
Alaim Zayeh, que se esforzaba en hablar español con nosotros. Debuté ante el Al
Gharrafa en julio, convertí dos goles, a la semana siguiente perdimos con Al
Saad y empatamos con Al Arabi que tenía en sus filas a Gabriel Omar Batalla,
imagina lo nervioso que estuve ese día que lo enfrenté, gran goleador
argentino. Carracedo le pegó una patada que lo sacó del partido, con uno menos
empatamos al 90 y tanto.
De allí me ausento en agosto para
jugar los juegos olímpicos, donde nos va mal, muy mal, ningún triunfo y solo un
empate. Pudimos haber hecho más ante Francia y Australia, solo empatamos con
Ucrania. La desconfianza al proceso de Serrano era inminente.
Luego continuó el periplo con la
roja pero esta vez en las eliminatorias, claro que antes Serrano no me llamó
para enfrentar a Colombia en septiembre,
quiso que juegue lo más posible para estar en buenas condiciones. En octubre descubrí
lo tedioso que es cruzar casi la mitad del planeta para jugar por Chile. Pero
llegué, esa vez fue para enfrentar a Ecuador en Quito y luego Argentina en el
nacional. Una derrota y un empate, estábamos jodidos. En noviembre con Perú,
Serrano nuevamente no me llamó. Me dio rabia, contra Argentina si bien no
hicimos goles, creo que fue injusto no haberme citado después de haber jugado
bien, pero bueno, el manda.
De mi andar en Qatar, lo resumo
como buena experiencia, si bien solo jugué seis meses allá y más cuando era
impensado para mí. Zayeh me exigía como nunca, más cuando volvía de jugar por
la roja, era muy exigente, pero supe cumplirle.
En diciembre me llegó un correo
de Caglaro que andaba en Asunción viendo el sorteo de la Copa Libertadores. Me
dijo: conversa con tu técnico y que haga un informe de tu rendimiento cuanto
antes, vine a ver el sorteo de la Copa Libertadores y adivina con quien me encontré,
con Escobedo que ahora es el entrenador del Sao Paulo y conversamos harto rato,
me preguntó por ti y le dije que la estabas rompiendo en Qatar y me dijo que
quizás un préstamo por 6 meses desde Qatar a al Sao Paulo te vendría bien.
Escríbeme que te parece la proposición para empezar las negociaciones
.
Y bueno, disputé 24 partidos en
esos seis meses, con 19 goles, 4 asistencias que en lo personal me sirvió
mucho, lo malo es que el club no pudo clasificar a la copa de Asia ya que
quedamos en cuarto lugar. En un imperfecto español Zayeh me dijo, es una
fantasía irreal tener a un goleador de 20 años jugando en esta liga menor,
Carracedo puede estar aquí porque su fútbol es moldeable a lo que pretende
ilustrar el balompié catarí, Cicerón y Botina se están retirando acá y viven
sus últimos años, si quieres partir yo converso con el presidente del club para
conseguir tu cesión a Brasil cuanto antes. Al día siguiente, me citó Nassam
Fayed, el segundo mandamás del club y el traductor del club me dijo – allí tienes
tu certificado de préstamo, debes cedérselo a tu representante-. Ya tenía los
pasajes listos para volver a Santiago a pasar las fiestas.
¿Te vas boludo? Sí, me voy a
Chile para las fiestas negro ¿tú te quedarás acá con Cicerón? Si, invité a mi
familia, quiero que se queden acá conmigo, habrá harto espacio y yo sé que no
volvés más, eres muy joven aún, yo bordeo los 30 y quiero tener conmigo a la
vieja, al jefe y mis hermanos, ya no están para vivir con poco allá, acá puedo
darles un mejor pasar, solo quiero que si la vida nos pone de rivales en una
cancha, sepas desde ya que no me pasarás cagón. Reímos juntos mientras
tomábamos mate.
Dejé Qatar una semana antes de
navidad y volví a casa, con muchos regalos. Me dio alegría volver a ver a mi
abuelo, que si bien su sonrisa estaba diferente aún irradiaba algo de esa
energía que solía tener antes. A mi papá le dije, viejo no trabajes más, es
este el momento en que daré que hablar en el fútbol, no les anticipé nada.
¿Quieren seguir viviendo aquí? Mis viejos dijeron que si, era un buen barrio y
que quizás agranden la casa, pero ya no habría más deudas. A mi hermano César
le traje firmada la camiseta de Gabriel Omar Batalla.
Quedarme en casa de mis papás fue
la energía que necesité para dar un impulso adicional a mi vida. Pasé uno de
esos días de vacaciones por las instalaciones de Los Leones para conversar con
Couto y le pedí disculpas por mi salida del club. Comprendió y me dijo, fui
egoísta y pesimista en pedir que te quedaras, hoy por hoy eres el goleador
chileno fuera de Chile, en una liga de mierda sí, pero lo eres. Espero que
pronto llegue algo mejor para ti, que allá no te quedarás para siempre, más aún
cuando las eliminatorias estaban en su punto máximo y requerían que Chile
llegue a un mundial después de lo abrupto que fue ser último para el 2002.
¿Dónde está Zacarías? Jubiló, se
aburrió de lustrar botas y limpiar camisetas, se fue a San Felipe donde su
hija, lo despedimos después de ganar a Santiago Wanderers, hicimos una
parrillada y lo pasó muy bien, lloró al irse del club. Los muchachos ya están
de vacaciones, yo vine a rescindir mi contrato con el club, desde que llegó
dinero acá todo se volvió más turbio y esto no me agrada. Así que trabajaré con
Serrano en la selección como ayudante técnico, tú te quedas callado porque la
prensa lo filtrará. Espero firmar pronto. No se preocupe profe, le dije.
Esa semana en casa fue
espectacular, jugué a la pelota con los cabros de mi
equipo de barrio -el Porvenir- quienes habían cambiado el color verde de
su camiseta por la amarilla con franjas negras del Qatar, que traje desde allá.
El profe me había mentido,
Serrano había sido despedido por la federación de fútbol por inconvenientes,
Couto asumiría el mando. Lo vi por la tele, mi papá me dijo – con Couto serás
titular, confío en ti hijo-. Gran presión para él y sobre todo para mí.
Couto me llamó al celular y me
dijo -no sabía que me tocaría asumir un reto tan difícil, sobre la hora me
dijeron que sería el entrenador nacional y solo dije que sí, así que pibe
confío en vos, quiero que te salgas de esa liga cuanto antes porque en marzo
jugaremos con Uruguay en Santiago y Paraguay en Asunción, y para ese entonces
quiero mi 9 de área sea alguien que juegue en una liga brasilera, argentina o
europea-.
Fue una gran presión. No sabía
nada de Caglaro, llevaba varios días sin saber de él. Había llegado la víspera
del año nuevo, asado en casa, cuando a las 9 de la noche me llama Caglaro y me
dice: te saqué pasajes para el 3 de enero destino Sao Paulo, vienes a firmar
por el club, jugarás torneo estadual, liga brasilera y copa Libertadores,
ganarás 2 millones eso sí, pero privilegiarás más lo deportivo que lo económico.
Espere ¿quiere que viaje este lunes? Sí, lo más pronto posible. No hubo tiempo
para despedidas personales más que con la familia ese año nuevo.
Sabía que mi vida de patiperro en
el fútbol ya había comenzado, sumaría mi cuarto equipo en mi carrera, si bien
era un gran reto, el más importante porque solo tenía 20 años pero todos creían
en mí y cuanto antes debía rendir.
Llegué ese mismo lunes a Sao
Paulo, con mi documento del SC Qatar, con mi maleta y una ilusión nerviosa que
a veces me persigue cuando juego partidos importantes.
Y bueno, así llegué a Qatar,
cuando pensaba que estaba listo para jugar en la Messina, recalé en Treviso
donde conocí a Carracedo, y ambos terminamos en Qatar, jugué con varios
monstruos allá que ya venían de vuelta, algunos semi-retirados. Dejé varios
amigos que la misma trayectoria los puso de vuelta para enfrentarlos. No me
arrepiento de haber estado allá, no sé si vuelva, quizás después de dos
eliminatorias más, pero ahora difícil, tengo dos hijos pequeños además mi
señora ya se adaptó a Inglaterra.
Tienes buena memoria Chascón,
creo que con eso es más que suficiente porque estoy recopilando antecedentes de
jugadores nacionales que hayan pasado por ligas exóticas. Hay varios, algunos
han jugado en Finlandia, Malta, por decir. La más rara fue uno que jugaba en
Guam, sí, en Guam.
Carlos ¿cómo resumes tu paso por
Brasil?
Fue lo mejor que me pudo dar el
fútbol, gané la Copa Libertadores con grandes jugadores, fue emocionante, no
tengo palabras para describir. Igual mi paso fue corto allá, pero rendí todo lo
que puede en la obtención de ese torneo. Anoté ante la U, Quilmes, The
Strongest y Palmeiras. No sabes lo nervioso que me sentí esa noche que ganamos
a River Plate en Argentina más cuando anoté en la final ante Paranaense. Si te
digo que las cosas pasan por algo, es verdad. En julio de 2004 estaba en una
pensión en Treviso viendo si quedaba en el club de esa ciudad preocupado por la
salud de mi abuelo y al año siguiente gané el torneo más grande de América.
Además de ganarle el torneo Paulista al Santos de Muller Dias, sin dudas un
gran paso, que algún día, si o si pretendo volver para ganar el torneo
nacional, eso quedó pendiente.
¿Cómo fue trabajar con Josué
Couto en la selección?
Estresante en un principio, no
sabía cómo lidiar con un camarín de personas que venían de desobedecer a
Serrano. De allí vino que varios jugadores decidieran no continuar el ciclo
rumbo a Alemania y desaparecieran de los listados. Convocó a varios jóvenes, de
esa misma generación que clasificó en el sudamericano de 2004 y le dio más
chances a los que habían ido a los Olímpicos. Darío Ferreyra fue un gran apoyo
como ayudante, el golpe máximo que dimos fue ganar a Uruguay y Paraguay en esa
doble fecha, además de triunfar ante Venezuela, Bolivia, Ecuador y empatar con
Colombia. No me alcanzó para ser goleador, solo hice 4 imposible alcanzar a
Nazario, era una bestia y lo sufrimos bastante cuando jugamos en Belo Horizonte
y nos hizo 4, pero clasificamos y eso fue lo importante. De ahí viene el
mundial, y más que contar no creo, ya es archi-sabido cómo nos fue.
Gracias Carlos por la
conversación, quedó abierto el diálogo para una siguiente parte, quizás me
cuentes detalles de la preparación al mundial, cómo viviste la final de
Libertadores y qué significó para ti jugar en el Liverpool. Saludos.
Gracias a usted, espero leer
pronto la entrevista amigo, ahora tengo que hacer, mi hija menor me llama así
que lo dejo, que le vaya bien.
Se cortó la llamada.
Creo que algún día escribiré un
libro con la historia de Chascón.