sábado, 4 de abril de 2020

¿Cómo llegué a Qatar?


¿Qué? ¿Cómo llegué a Qatar? Eso respondió Carlos Rojas al teléfono. Chascón le suelen apodar y ya es conocido por utilizar aquel seudónimo en su camiseta.

La llamada se dio en noviembre de 2011, precisamente un lunes no recuerdo el día. Rojas venía de haber convertido un gol en la victoria del Chelsea sobre el alicaído Wigan Athletic. Como todo lunes, tuvo descanso para luego volver a entrenarse en el alto nivel de la liga inglesa.

Esto da para largo, pero si tienes tiempo de escucharme, te cuento. ¡Okay! Tengo una hora para llevar a cabo este relato antes dedicar mis labores de papá.

Esto parte así, recuerdas que un fin de semana anoté tres goles a Audax Italiano, parece que fue en mayo, eso fue un par de meses previo a los juegos olímpicos donde ya estábamos clasificados. A la salida del estadio se acerca un empresario, de esos que dicen ser representar muchos jugadores y de gran nivel, me ataja y me dice – soy Esteban Caglaro, un gusto-, dijo que tenía intenciones que pase a formar parte de su agencia de jugadores y que nos juntemos a conversar durante la semana. Al principio no le creí mucho, era desconfiado, acababa de romper lazos con mi ex representante.

Me junto con él en un café reconocido de Providencia, que hasta ese momento no lo conocía. Se sienta y pide un capuchino, pregunta si quiero comer algo o beber, respondo si bien un café normal me vendría bien.

Bueno Carlos o “Chascón” como te dicen, he seguido tu carrera desde cerca, en el 2000 fuiste becado para hacer una pasantía en el New York Metrostars de la débil liga de los Estados Unidos, llegaste impresionar a los agentes de aquel campeonato porque pudiste debutar con 16 años y jugar 10 partidos, más aún anotar un gol ante el Columbus Crew, claro que no pudieron comprar tu pase por ser menor de edad y regresaste. Te comparaban con la estrella Lance Thompson que la rompió en Corea – Japón.

Volviste a Chile para jugar en Los Leones, pero te lesionaste y no alcanzaste a tener continuidad en el primer equipo, aun así quemaste la etapa formativa del sub 17 y avanzaste al sub 20. En 2002 pudiste ser jugador de recambio en Los Leones, pero pese aquello igual lograste tener una convocatoria con la selección nacional, que si bien estaba fuera del mundial debía empezar un proceso nuevo con jugadores jóvenes con Jorge Serrano al mando.

Me sorprendía que supiera tanto de mí. Poseía una carpeta con recortes de diarios y tenía un informe de mi rendimiento firmado por el entrenador Glenn Noue y el preparador Rick Davies del New York y por los entrenadores de Los Leones Fidel Cabrera, Esteban Galindo y César Jara.

Luego me habla de mi paso por el fútbol paraguayo, que mi ex agente Elizandro Saracchi me había prometido llegar a Olimpia o Cerro Porteño, pero me dejó a medio camino en el Tacuary, le respondo que no es necesario mirar en menos a ese equipo, me sirvió mucho y allí pude jugar todo el 2003 como titular y consagrarme como uno de los goleadores del plantel. Hice 14 goles en 21 partidos.

Imagina que esos goles hayan sido en un club más grande, muchos clubes te pedirían, piénsalo. No quiero hablar de Saracchi, pero ¿qué pasó con él? ¿Por qué no se esforzó en buscarte un club en el ascenso argentino o en Brasil? Te trajo de vuelta. Pudo haber sido tu consolidación en la selección, el año pasado no disputaste ningún partido con la roja porque te centraste netamente en defender a tu club, lo cual no está nada de mal pero siento que pudo haber sido más ambicioso.

Sus palabras convencían, yo justificaba mi desempeño en Paraguay, siento mucho cariño por Tacuary y por técnico Joel Caballero que confío en mí. Pero Los Leones me pidió de vuelta y se esforzaron en mejorar mis condiciones económicas y ofrecerme el puesto de titular. Josué Couto, quien era el entrenador me dijo – pibe, sos un 9 de área que no estoy dispuesto a perder, si sos de la ficha del club, porqué querría perderte-, me convenció y me quedé.

Aparte quería estar con mi familia, era muy joven, debía estar un tiempo más con ellos para luego mandarme a cambiar a otra ciudad si mi intención era ser futbolista.

Caglaro me tomó del hombro, me dijo – tienes talento -, confía en mí y proyectemos tu carrera a 5 años en un gran club de Europa. Al principio no sabía si creerle, me mostré desconfiado,  pero luego de hablarme de Luis Rodríguez, Gabriel Paredes, Luzinho, Maikel Arrieta y Jefferson Ayoví,  futbolistas seleccionados de Uruguay, Paraguay, Brasil, Venezuela y Ecuador me dejó claro que ellos confiaron en él y que dieron el salto a Europa. Me dijo que confíe en él y cuando esté seguro de firmar, que lo llame y que no me arrepentiría.

Mi club de ese entonces era Los Leones que vivían una crisis económica, la quiebra era inminente, no sabían cómo generar más ingresos, al menos yo estaba al día, me cuidaban como hueso santo. Caglaro habló con el presidente del club Efraín Muñoz, éste me llamó un día después de la práctica, antes que viajemos a Coquimbo. Carlos, tu rendimiento es impecable, siempre cuando pasa esto vienen los equipos grandes de la división y nos arrebatan jugadores, luego no los cuidan y terminan dando vuelta por todo Chile, tu eres diferente. Además ya estamos peleando el título, para que dar en bandeja la copa con un jugador como tú.

Muñoz me confesó que no quiere venderme a ningún club grande de Chile, que al tener experiencia en Estados Unidos y Paraguay yo debería dar el salto a algo más grande y que con el dinero que hagan por mi pase pueden costear las deudas, pagar sueldos al plantel y a los trabajadores del club, entre esos don Zacarías quien era el utilero y que para él siempre fui su regalón, aparte serviría para conseguir un 9 de fuste en Argentina y les permitiría pelear el título, ya sin más que acotar solo atiné a aceptar. Sí don Efraín, creo que en junio ya debería estar cambiando de club, pero sin antes quiero seguir siendo titular y anotar.

A Couto la noticia de mi posible salida le cayó mal y me regañó, me dijo que en el fútbol hay pirañas de representantes que te ofrecen el oro y el morro, me habló que su carrera de futbolista terminó cuando le ofrecieron jugar en México y terminó abandonado por 1 año, cuando le alcanzaba para jugar en un club del sur de España. Lo mejor que podía hacer era mantenerme un año entero y de allí irme, me serviría para disfrutar las fiestas con mi familia y luego marcharme.

No sabía qué hacer, mis papás tampoco vivían un buen pasar económico, las deudas en el hogar eran pan de cada día y se pronunciaban mes a mes, así que les hablé y les conté: firmaré contrato con la agencia de Caglaro, me buscarán un club afuera de Chile, ojalá de primera división y desde afuera les mandaré dinero. Mi padre lloró y dijo, es parte de la vida, si crees que es posible hazlo, mi madre también se emocionó y me dijo, otra vez te irás. Mi hermano menor César, el que ahora juega en Everton me dijo –si te vas ¿me puedo ir contigo?-

Llegó mayo, ya había firmado con Caglaro y me dijo que esperemos respuestas de los clubes donde me había ofrecido. Me dijo que tenía en carpeta Brasil, Argentina, España, Dinamarca, Austria y Qatar, del último país no sabía nada, es más le dije donde quedaba y él me dijo que era un incipiente liga de medio oriente que es cementerio de jugadores que alguna vez fueron estrellas, sin más le dije, espero que esa sea la última opción.

A una semana previa a la apertura del libro de pases en Chile, Caglaro me dice: Fiorentina, Messina y Lecce preguntaron por ti, descartó Argentina por la crisis económica que tuvieron hace unos años pero me dejó claro que Gimnasia y Esgrima y Colón de Santa Fe también habían consultado. En Brasil, el ex jugador y entrenador Joao Escobedo del Sao Paulo sub 20 quiso que vaya si o si pero a prueba, lo cual lo descartó de frentón y del resto de países que había en órbita, solo estaba Qatar, la cual dijo que era muy mala en lo deportivo pero muy rentable en lo económico.

A finales de junio dejé Chile, después de los partidos por eliminatorias ante Venezuela (1-0) y el empate en Santiago contra Brasil (1-1). Acompañé a Caglaro a Italia pero solo hubo respuestas negativas, estuve a prueba dos semanas en el Treviso y no quedé. Allá me enteré del infarto de mi abuelo, tuvo un accidente cardiovascular, mucha pena e impotencia ¿imagina la impotencia de estar tan lejos de la familia? Sabía que si no conseguía nada debía volver y bancármela como pueda, Couto me había dicho que esto podía pasar.

En la pensión donde me quedé esas semanas en Treviso conocí al uruguayo José Carracedo quien me apoyó esa semana, era mayor que yo, tenía 28 y venía de jugar en dos clubes de su país. Un representante me trajo acá hace un mes y quedé varado, me prometió firmar en Udinese, pero no quedó en nada, de allí vine hasta acá haciendo oficios menores para mantenerme y ahora aquí estoy, hablando con vos.

Carracedo era pelado, cejón, de un metro sesenta y tanto, maceteado, jugaba de contención y su especialidad era el juego brusco. En los entrenamientos del Treviso, ganaba en el juego aéreo cuando era pequeño de estatura, corría todo lo que podía pero siempre el temperamento le jugaba en contra, en un partido amistoso pegó una patada al 9 del equipo contrario y se armó tremenda batalla. Treviso no lo quería, debía irse. Aguantaría hasta fines de junio para volver.

 Se lo presenté a Caglaro cuando volvió a Treviso, almorzamos pizza en un boliche y le dijo: ¿vos de qué jugás? Soy 5, como Pablo Miranda del Madrid. Ah, ese que solo sabe pegar, y en qué clubes jugaste en tu país – hice las inferiores en Nacional, luego renuncié para terminar la escuela. Cumplí 18 y me sumé a Miramar Misiones donde estuve hasta los 25, de allí partí a Boston River y luego la agencia Big World me ofreció traerme a Italia, y bueno acá estoy. Pero vos sos loco, tenés casi 30 años y pensás que jugarás en la Juve, Milan o Inter. Vos estás para jugar en Chile, si querés te llevo de vuelta. No gracias amigo, quiero probar suerte este lado del mundo. No puedo ofrecerte nada por ahora, pero si firmas conmigo, puedo hacer que puedas jugar junto con Chascón en el mismo equipo. Ambos se comprometieron y Carracedo firmó con él.

En tanto tu Carlos, queda solo una opción y es Qatar, te ofrezco lo siguiente: vas junto con Carracedo por 1 año, serás titular, el club te servirá de trampolín para jugar en Grecia, Turquía o Israel, jugarás la Champions de Asia, vas al mejor equipo del país y tu sueldo allá será de 25 millones mensuales, más bonificaciones por partidos jugados, goles, evitar amarillas y vivirás en un departamento cerca del estadio. ¿Qué opinas?

Sabes, quedé en blanco. Por un momento pensé que perderme en el desierto un tiempo era parte del sacrificio que estuve dispuesto a hacer, Caglaro me señaló que un buen rendimiento allá serviría para convencer al resto de los clubes que no convencí.

¿Qué hay de mí? Dijo el pelado. Te tranquilizas que tendré que ver la forma en que convenzo a los árabes que sos lo que necesitan.

Por teléfono hablé con Jorge Serrano, el entrenador de Chile, previo a los juegos olímpicos de Grecia, quedaban dos meses para la competencia. Quédate en Qatar, enfrenta tus miedos, allá estás más cerca de Grecia, juega y rómpela, tienes tu cupo listo en la roja, procura no lesionarte.
¿Tienes claro que ya no volveremos a Chile si te digo que firmarás en Qatar? Me dijo Caglaro. Pero y mi ropa, mis cosas… Para qué, te pagarán tanto que no sabrás que hacer con ese dinero, después verás que haces, pero hoy por hoy, lo que tienes en tu maleta te servirá para aguantar el primer mes en Qatar.

Llegamos a Doha, Carracedo me hablaba de lo rústico del fútbol uruguayo. Che, vos sabes lo que es jugar en una cancha que en algunos lados crece pasto y en otro es un tierral, creo que no, bueno eso viví en la segunda. El venía de jugar en Miramar Misiones y Boston River, un representante le ofreció jugar en Italia y tras pelear con él quedó varado allá, así que trabajó en oficios menores para luego probarse en clubes, así llegó a Treviso. Era un mediocampista de patas con sangre, un 5 que solo quita y pega.

Al llegar allá, no entendí un carajo el idioma, con Carracedo nos mirábamos y no sabíamos qué carajo hacíamos allí, todos vestían túnicas blancas y se tapaban el pelo con pañuelos, casi todos los varones barbones y las mujeres ocultaban su rostro.

Miren, en ese edificio de allá firmaremos el contrato. Era muy alto. Nos pasó a buscar un taxista en un auto de lujo, realmente no creía que pasaba. Al llegar a la oficina, allí estaban los empresarios del club, muchas sonrisas, flashes y reporteros. En la primera conferencia de prensa que me tocó dar me preguntaron ¿eres uno de los jugadores promesas de Sudamérica, por qué elegiste Qatar para jugar? Atiné a responder – creo que es la mejor liga de Asia y en unos años más pelearán por ser campeones continentales-. No sé si me habrán creído, pero sirvió mucho para ganarme a la afición de ese país.

En el SC Qatar compartimos con el brasilero Cicerón Galhardo y el español Jesús Botina quienes no manejaban el idioma pero si entendían las instrucciones del entrenador. Teníamos ciertas limitaciones, era una cultura diferente pero ya mostraba grandes rasgos de lo que sería, como lo es ahora, como una ciudad más de Europa en medio del desierto.

Con la prima de firma de contrato pagué el tratamiento que sufrió mi abuelo y alcanzó para saldar deudas en la casa. Compartí departamento con Carracedo, que terminó siendo un gran amigo de la vida y que en esos momentos más complejos el camino los pone sin más resistencia alguna que sumarlos a tu familia.

Era un calor de mierda, insoportable, no sabíamos qué carajo hacer en Doha, pero luego de un par de semanas recorriendo la ciudad nos dimos cuenta que era como vivir en un gran mall. Nos enseñaron inglés y aprendí la historia del club, que antes se llamaba Esteghlal. El estadio Suheim bin Ahmad fue mi casa por ese período.

El entrenador era el marroquí Alaim Zayeh, que se esforzaba en hablar español con nosotros. Debuté ante el Al Gharrafa en julio, convertí dos goles, a la semana siguiente perdimos con Al Saad y empatamos con Al Arabi que tenía en sus filas a Gabriel Omar Batalla, imagina lo nervioso que estuve ese día que lo enfrenté, gran goleador argentino. Carracedo le pegó una patada que lo sacó del partido, con uno menos empatamos al 90 y tanto.

De allí me ausento en agosto para jugar los juegos olímpicos, donde nos va mal, muy mal, ningún triunfo y solo un empate. Pudimos haber hecho más ante Francia y Australia, solo empatamos con Ucrania. La desconfianza al proceso de Serrano era inminente.

Luego continuó el periplo con la roja pero esta vez en las eliminatorias, claro que antes Serrano no me llamó para enfrentar a  Colombia en septiembre, quiso que juegue lo más posible para estar en buenas condiciones. En octubre descubrí lo tedioso que es cruzar casi la mitad del planeta para jugar por Chile. Pero llegué, esa vez fue para enfrentar a Ecuador en Quito y luego Argentina en el nacional. Una derrota y un empate, estábamos jodidos. En noviembre con Perú, Serrano nuevamente no me llamó. Me dio rabia, contra Argentina si bien no hicimos goles, creo que fue injusto no haberme citado después de haber jugado bien, pero bueno, el manda.

De mi andar en Qatar, lo resumo como buena experiencia, si bien solo jugué seis meses allá y más cuando era impensado para mí. Zayeh me exigía como nunca, más cuando volvía de jugar por la roja, era muy exigente, pero supe cumplirle.

En diciembre me llegó un correo de Caglaro que andaba en Asunción viendo el sorteo de la Copa Libertadores. Me dijo: conversa con tu técnico y que haga un informe de tu rendimiento cuanto antes, vine a ver el sorteo de la Copa Libertadores y adivina con quien me encontré, con Escobedo que ahora es el entrenador del Sao Paulo y conversamos harto rato, me preguntó por ti y le dije que la estabas rompiendo en Qatar y me dijo que quizás un préstamo por 6 meses desde Qatar a al Sao Paulo te vendría bien. Escríbeme que te parece la proposición para empezar las negociaciones
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Y bueno, disputé 24 partidos en esos seis meses, con 19 goles, 4 asistencias que en lo personal me sirvió mucho, lo malo es que el club no pudo clasificar a la copa de Asia ya que quedamos en cuarto lugar. En un imperfecto español Zayeh me dijo, es una fantasía irreal tener a un goleador de 20 años jugando en esta liga menor, Carracedo puede estar aquí porque su fútbol es moldeable a lo que pretende ilustrar el balompié catarí, Cicerón y Botina se están retirando acá y viven sus últimos años, si quieres partir yo converso con el presidente del club para conseguir tu cesión a Brasil cuanto antes. Al día siguiente, me citó Nassam Fayed, el segundo mandamás del club y el traductor del club me dijo – allí tienes tu certificado de préstamo, debes cedérselo a tu representante-. Ya tenía los pasajes listos para volver a Santiago a pasar las fiestas.

¿Te vas boludo? Sí, me voy a Chile para las fiestas negro ¿tú te quedarás acá con Cicerón? Si, invité a mi familia, quiero que se queden acá conmigo, habrá harto espacio y yo sé que no volvés más, eres muy joven aún, yo bordeo los 30 y quiero tener conmigo a la vieja, al jefe y mis hermanos, ya no están para vivir con poco allá, acá puedo darles un mejor pasar, solo quiero que si la vida nos pone de rivales en una cancha, sepas desde ya que no me pasarás cagón. Reímos juntos mientras tomábamos mate.

Dejé Qatar una semana antes de navidad y volví a casa, con muchos regalos. Me dio alegría volver a ver a mi abuelo, que si bien su sonrisa estaba diferente aún irradiaba algo de esa energía que solía tener antes. A mi papá le dije, viejo no trabajes más, es este el momento en que daré que hablar en el fútbol, no les anticipé nada. ¿Quieren seguir viviendo aquí? Mis viejos dijeron que si, era un buen barrio y que quizás agranden la casa, pero ya no habría más deudas. A mi hermano César le traje firmada la camiseta de Gabriel Omar Batalla.

Quedarme en casa de mis papás fue la energía que necesité para dar un impulso adicional a mi vida. Pasé uno de esos días de vacaciones por las instalaciones de Los Leones para conversar con Couto y le pedí disculpas por mi salida del club. Comprendió y me dijo, fui egoísta y pesimista en pedir que te quedaras, hoy por hoy eres el goleador chileno fuera de Chile, en una liga de mierda sí, pero lo eres. Espero que pronto llegue algo mejor para ti, que allá no te quedarás para siempre, más aún cuando las eliminatorias estaban en su punto máximo y requerían que Chile llegue a un mundial después de lo abrupto que fue ser último para el 2002.

¿Dónde está Zacarías? Jubiló, se aburrió de lustrar botas y limpiar camisetas, se fue a San Felipe donde su hija, lo despedimos después de ganar a Santiago Wanderers, hicimos una parrillada y lo pasó muy bien, lloró al irse del club. Los muchachos ya están de vacaciones, yo vine a rescindir mi contrato con el club, desde que llegó dinero acá todo se volvió más turbio y esto no me agrada. Así que trabajaré con Serrano en la selección como ayudante técnico, tú te quedas callado porque la prensa lo filtrará. Espero firmar pronto. No se preocupe profe, le dije.

Esa semana en casa fue espectacular, jugué a la pelota con los cabros  de mi  equipo de barrio -el Porvenir- quienes habían cambiado el color verde de su camiseta por la amarilla con franjas negras del Qatar, que traje desde allá.

El profe me había mentido, Serrano había sido despedido por la federación de fútbol por inconvenientes, Couto asumiría el mando. Lo vi por la tele, mi papá me dijo – con Couto serás titular, confío en ti hijo-. Gran presión para él y sobre todo para mí.

Couto me llamó al celular y me dijo -no sabía que me tocaría asumir un reto tan difícil, sobre la hora me dijeron que sería el entrenador nacional y solo dije que sí, así que pibe confío en vos, quiero que te salgas de esa liga cuanto antes porque en marzo jugaremos con Uruguay en Santiago y Paraguay en Asunción, y para ese entonces quiero mi 9 de área sea alguien que juegue en una liga brasilera, argentina o europea-.

Fue una gran presión. No sabía nada de Caglaro, llevaba varios días sin saber de él. Había llegado la víspera del año nuevo, asado en casa, cuando a las 9 de la noche me llama Caglaro y me dice: te saqué pasajes para el 3 de enero destino Sao Paulo, vienes a firmar por el club, jugarás torneo estadual, liga brasilera y copa Libertadores, ganarás 2 millones eso sí, pero privilegiarás más lo deportivo que lo económico. Espere ¿quiere que viaje este lunes? Sí, lo más pronto posible. No hubo tiempo para despedidas personales más que con la familia ese año nuevo.

Sabía que mi vida de patiperro en el fútbol ya había comenzado, sumaría mi cuarto equipo en mi carrera, si bien era un gran reto, el más importante porque solo tenía 20 años pero todos creían en mí y cuanto antes debía rendir.

Llegué ese mismo lunes a Sao Paulo, con mi documento del SC Qatar, con mi maleta y una ilusión nerviosa que a veces me persigue cuando juego partidos importantes.

Y bueno, así llegué a Qatar, cuando pensaba que estaba listo para jugar en la Messina, recalé en Treviso donde conocí a Carracedo, y ambos terminamos en Qatar, jugué con varios monstruos allá que ya venían de vuelta, algunos semi-retirados. Dejé varios amigos que la misma trayectoria los puso de vuelta para enfrentarlos. No me arrepiento de haber estado allá, no sé si vuelva, quizás después de dos eliminatorias más, pero ahora difícil, tengo dos hijos pequeños además mi señora ya se adaptó a Inglaterra.

Tienes buena memoria Chascón, creo que con eso es más que suficiente porque estoy recopilando antecedentes de jugadores nacionales que hayan pasado por ligas exóticas. Hay varios, algunos han jugado en Finlandia, Malta, por decir. La más rara fue uno que jugaba en Guam, sí, en Guam.
Carlos ¿cómo resumes tu paso por Brasil?

Fue lo mejor que me pudo dar el fútbol, gané la Copa Libertadores con grandes jugadores, fue emocionante, no tengo palabras para describir. Igual mi paso fue corto allá, pero rendí todo lo que puede en la obtención de ese torneo. Anoté ante la U, Quilmes, The Strongest y Palmeiras. No sabes lo nervioso que me sentí esa noche que ganamos a River Plate en Argentina más cuando anoté en la final ante Paranaense. Si te digo que las cosas pasan por algo, es verdad. En julio de 2004 estaba en una pensión en Treviso viendo si quedaba en el club de esa ciudad preocupado por la salud de mi abuelo y al año siguiente gané el torneo más grande de América. Además de ganarle el torneo Paulista al Santos de Muller Dias, sin dudas un gran paso, que algún día, si o si pretendo volver para ganar el torneo nacional, eso quedó pendiente.

¿Cómo fue trabajar con Josué Couto en la selección?
Estresante en un principio, no sabía cómo lidiar con un camarín de personas que venían de desobedecer a Serrano. De allí vino que varios jugadores decidieran no continuar el ciclo rumbo a Alemania y desaparecieran de los listados. Convocó a varios jóvenes, de esa misma generación que clasificó en el sudamericano de 2004 y le dio más chances a los que habían ido a los Olímpicos. Darío Ferreyra fue un gran apoyo como ayudante, el golpe máximo que dimos fue ganar a Uruguay y Paraguay en esa doble fecha, además de triunfar ante Venezuela, Bolivia, Ecuador y empatar con Colombia. No me alcanzó para ser goleador, solo hice 4 imposible alcanzar a Nazario, era una bestia y lo sufrimos bastante cuando jugamos en Belo Horizonte y nos hizo 4, pero clasificamos y eso fue lo importante. De ahí viene el mundial, y más que contar no creo, ya es archi-sabido cómo nos fue.

Gracias Carlos por la conversación, quedó abierto el diálogo para una siguiente parte, quizás me cuentes detalles de la preparación al mundial, cómo viviste la final de Libertadores y qué significó para ti jugar en el Liverpool. Saludos.

Gracias a usted, espero leer pronto la entrevista amigo, ahora tengo que hacer, mi hija menor me llama así que lo dejo, que le vaya bien.

Se cortó la llamada.

Creo que algún día escribiré un libro con la historia de Chascón.